Aunque la idea de Cooperación ha formado parte de las relaciones entre Estados desde el origen de éstos, la asociación entre cooperación y desarrollo se pone en práctica tras la Segunda Guerra Mundial. La expansión económica experimentada en occidente, tras la depresión de entreguerras, y el papel de potencia hegemónica asumido por los EE.UU., sustituyendo a Gran Bretaña, marcan estos comienzos.
Al mismo tiempo, el final del conflicto bélico traerá consigo el inicio de la llamada Guerra Fría y la correspondiente división del mundo en dos bloques antagónicos. Como consecuencia, tanto la Unión Soviética como los EE.UU., se lanzan a desarrollar programas de cooperación técnica y financiera con el fin de ampliar sus zonas de influencia.
La ola de descolonizaciones que conoce el mundo desde mediados de los años 40 hasta bien entrada la época de los 70, daría a la cooperación internacional nuevos argumentos. Mientras que las antiguas metrópolis conservaban importantes intereses en sus ex-colonias, éstas seguían necesitando apoyo técnico y financiero de las primeras para su desarrollo. (Venegas Sánchez. E. 2007, Guía de recursos para la Cooperación Internacional, Edición: Fundescán)
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